La estancia como proceso, no sólo como permanencia
La vida residencial busca recuperar hábitos y sostener un proceso ordenado. Dependiendo de las necesidades de cada persona, puede integrar seguimiento de salud, acompañamiento emocional, orientación familiar, actividades formativas, talleres, vida comunitaria y formación cristiana.
Importante:
La atención se ajusta a las necesidades detectadas y al alcance de los servicios disponibles en el centro.
- Rutina residencial, responsabilidades y convivencia.
- Seguimiento médico y referencia externa cuando corresponda.
- Acompañamiento emocional, familiar y comunitario.
- Actividades, talleres, formación y participación espiritual.